Comida, mente y bienestar: ¿Puede la comida occidental hacerte engordar?

Food, Mood, And Wellbeing: Is The Western Diet Making Us Sick?

Comida, mente y bienestar: ¿Puede la comida occidental hacerte engordar?

No es necesario ser médico para saber que las hamburguesas, el bistec, las papas fritas y el pastel no son lo que debe comer. Y, sin embargo, muchas personas (especialmente las que viven en países desarrollados) que hacer le gusta llegar a estos platos todos los días. La dieta europea consiste en comer mucha carne roja, lácteos altos en grasa, huevos, frituras, mantequilla, maíz y azúcar. Además, se caracteriza por comer alimentos procesados, como carne enlatada, verduras y sopas enlatadas, y bebidas azucaradas. Y los efectos negativos van mucho más allá de la obesidad. Este tipo de alimentación está relacionado con la diabetes, las enfermedades cardíacas y la presión arterial alta, principalmente debido a los altos niveles de azúcar procesada, grasas saturadas y sodio. Pero, lo que es realmente interesante es que la investigación en curso sobre estos alimentos continúa aportando nueva evidencia, vinculando los alimentos que los incluyen con la inflamación, así como con enfermedades autoinmunes, cáncer y problemas de salud mental.

Cómo se desperdicia la comida

Según la investigación, hay dos formas en que los alimentos ricos en calorías causan inflamación en el cuerpo. El primero es cambiar la flora intestinal. En pocas palabras, los alimentos bajos en grasa alimentan las bacterias ‘malas’ en nuestro intestino, lo que hace que nuestro intestino sea más propenso a tener fugas intestinales. Esto crea un mayor riesgo de que las toxinas de lo que comemos entren en nuestro torrente sanguíneo. Cuando nuestro cuerpo detecta esta amenaza, pasa por alto el sistema de defensa, nuestro sistema inmunológico, y por lo tanto nos enferma. En segundo lugar, y más interesante, está la evidencia de que comer demasiada comida chatarra es considerado peligroso por nuestro cuerpo. El resultado: un sistema inmunitario hiperactivo que, en poco tiempo, comienza a atacar las células sanas.

El vínculo entre la enfermedad autoinmune, el cáncer y la inflamación

La enfermedad autoinmune es una condición en la que el cuerpo no puede distinguir entre las células sanas y las que son peligrosas (p. ej., enfermedad). El cáncer, por otro lado, es un caso de células dañadas, que no son reconocidas por el sistema inmunológico, por lo que se les permite reproducirse y crecer. Pero, ¿qué tiene que ver con lo que comemos? El secreto está en la inflamación crónica del cuerpo. Como se mencionó anteriormente, ciertos alimentos y opciones de estilo de vida pueden hacer que el sistema inmunitario funcione en exceso, incluso si no hay riesgo de superarlo. Tal aumento de glóbulos blancos puede dañar el ADN con el tiempo, que es, de hecho, la causa de enfermedades como el cáncer. Si el sistema inmunológico también se ve afectado, aumenta la posibilidad de desarrollar otras complicaciones. Esto se debe principalmente al largo proceso de hinchamiento. Por ejemplo, las personas con enfermedad de Crohn tienen una mayor probabilidad de desarrollar cáncer de colon.

Eliminar los desencadenantes de los alimentos

La buena noticia en todo esto es que existen formas sencillas de tratar la inflamación y sus efectos. Una de esas formas es cambiar su dieta. Alejarse de la dieta occidental y elegir alimentos integrales es una de las mejores formas de combatir los efectos de los estilos de vida poco saludables modernos. Por ejemplo, la dieta Paleo ofrece muchos beneficios. Con buenas opciones, controla la insulina, la presión arterial y los triglicéridos. Además, puede ayudar con la pérdida de peso y el control del apetito, así como restaurar la flora intestinal saludable, al mismo tiempo que elimina los elementos nocivos de la dieta occidental. Siendo la base del protocolo autoinmune (AIP), estas restricciones dietéticas pueden ayudar y mejorar los síntomas de varias enfermedades al restaurar el sistema inmunológico del cuerpo. La lista de alimentos permitidos en la dieta paleo consiste principalmente en carnes magras, grasas saludables, frutas y verduras de bajo índice glucémico, así como nueces y semillas. Los cereales, legumbres, lácteos y productos refinados, incluido el azúcar, se eliminan por completo de la dieta. Estas restricciones pueden parecer difíciles, pero son fáciles de manejar con práctica y conocimiento. Uno de los trucos es encontrar alternativas saludables a los alimentos inflamatorios comunes.

¿Significa esto que todos deberían cambiar a una dieta baja en carbohidratos/Paleo?

No exactamente. Al menos, no para los sanos. Sin embargo, lo que muestra el conocimiento actual es que, como sociedad, debemos repensar la forma en que comemos. En lugar de comer comida chatarra que tiene pocos nutrientes, debemos comenzar a educarnos sobre la importancia de llevar un estilo de vida saludable. Y para muchas personas, esto incluye más de lo que comen.

Hacer una diferencia

Aquellos que estén dispuestos a tomar medidas para mejorar su salud deben ver el panorama completo. Además de las deficiencias nutricionales provocadas por la dieta occidental, también es importante abordar factores como el sueño, el ejercicio y el estrés. En última instancia, todo esto deja una gran huella en nuestro apetito, digestión, salud mental y conciencia. Por lo tanto, hacer cambios positivos significa prestar atención a cada eslabón que conforma nuestra vida. Estos incluyen reducir el estrés, practicar una buena higiene y hacer ejercicio al menos 150 minutos a la semana. Todos estos son hábitos importantes para vivir una vida larga. Y, cuando se combinan con hábitos alimenticios saludables, pueden ayudarnos a sentirnos mejor en general.

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